Restaurante concebido como un espacio atemporal donde la arquitectura enmarca, sin imponerse, la experiencia gastronómica. A través de contrastes entre lo artesanal y lo industrial, una envolvente negra hecha a mano y un lenguaje material que mezcla referencias hawaianas y yucatecas, el proyecto construye una atmósfera lúdica, contemporánea y llena de identidad.
El concepto parte de la tensión entre opuestos: lo blanco y lo negro, lo seriado y lo único, lo preciso y lo manual. La arquitectura traduce esa dualidad en una piel envolvente, texturas hechas por manos locales y elementos translúcidos que filtran, distorsionan y revelan, creando un escenario donde la comida se vuelve la verdadera protagonista.
Este proyecto es: Provocador · Sin disculpas · Brutalista emocional
Advertencias de contenido: Materiales en su estado natural